¡Qué se habrá creído el Papa!


Lo que menos podía imaginar cuando hace unos meses dejé de ser de izquierdas -ver Metamorfosis– y abracé la altright con todos sus extras -fervor católico incluido- es que cinco meses después me sentiría igual de lejos de la Iglesia que en los tiempos en que proclamaba mi ateísmo. ¿La culpa de este sentimiento? La última encíclica del Papa Francisco, Fratelli Tutti (Todos Hermanos).

Solo dos de los diarios nacionales llevaban la noticia de su publicación a portada. La Vanguardia: “El Papa llama a romper con el ‘dogma neoliberal’ para construir un mundo más justo después de la pandemia”; y El País: “El Papa arremete contra el neoliberalismo y el populismo en su documento más político”. Veintiún siglos de cristianismo sin decir ni mu del neoliberalismo y basta que me haga yo neoliberal para que un papa arremeta contra él. ¿Para esto le he dado un vuelco a mi vida? ¿Para esto he cambiado de amigos, de fondo de armario, y al Che Guevara por Tommy Hilfiger? ¿En serio, Francisco? ¿Media España aterrorizada por los ocupas y el neoliberalismo es el problema?

El diario de PRISA llegaba a afirmar en el cuerpo de la noticia que el Papa “defiende una suerte de mirada del mundo que bien podría redefinir los valores del socialismo actual”. ¡Hazte católico para esto! ¿Con qué cuerpo voy a llevar yo la hucha del Domund el próximo domingo?

Pues con la misma desgana con que ABC, diario que tiene la defensa del catolicismo como una de sus señas de identidad, informaba del asunto en páginas interiores y sin dedicarle apenas espacio: “El Papa firma en Asís la encíclica Fratelli Tutti para frenar la fragmentación del mundo”, que sirve igual para resumir la carta papal que para hacer la sinopsis de una peli de catástrofes.

Libertad Digital, en cambio, cogía el toro por los cuernos y titulaba “Nuevo ramalazo anticapitalista del papa Francisco: ‘El dogma de fe neoliberal es pobre, repetitivo’”.

Si bien es verdad que “ramalazo” como concepto teológico no ha acabado de cuajar -los influyentes teólogos alemanes siempre han preferido referirse a estos desvaríos como “patinaje de neurona” (Neuronenskaten)-, “ramalazo” creo que explica a la perfección lo que le ha pasado al Papa. Aún así, resulta increíble que una institución como el papado no tenga algún mecanismo de vigilancia para que cosas como estas no ocurran, una Oficina de Control del Ramalazo, o algo parecido, que impida que el Santo Padre -porque tenga un día tonto, le suba la tensión o se haya pasado con el cannabis terapéutico- acabe publicando un texto que parece el programa electoral del PSOE. No es extraño que el propio Pedro Sánchez –Oportunista es su segundo nombre- publicara inmediatamente un tuit dando las gracias a Francisco “por alzar su voz en defensa de los más vulnerables y clamar contra los efectos del neoliberalismo y el populismo”.

Confiemos en que la apariencia de programa electoral de la encíclica se extienda también a las escasas posibilidades de cumplimiento que tiene lo escrito en ese tipo de documentos, porque el Papa hace en Fratelli Tutti afirmaciones del estilo de “la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada”. Dicho en términos de la teología alemana, la Conferencia Episcopal española debe estar flipando. Años y años inmatriculando inmuebles compulsivamente como una adolescente en las rebajas del Bershka para acabar devolviéndolo todo por algo parecido a lo que se acaban devolviendo las prendas del Bershka: porque sus tallas son incompatibles con la respiración.

¡Qué estropicio! Conozco seminaristas del OPUS que, tras la encíclica, se han abierto cuenta en Tinder. Al Papa hay que incapacitarlo ya. ¿Dónde está Abogados Cristianos cuando se le necesita? Algo le ocurre a Francisco y no deberíamos descartar ninguna posibilidad: desde que tenga un pasado oculto y haya sido, por ejemplo, capellán de la Internacional Socialista a que lo haya poseído el diablo o, lo que es peor, Willy Toledo.

Gracias a Dios, hay alguien que sí ha reaccionado como debía. El eurodiputado de Ciudadanos, antes en las filas del Partido Popular, Jaime Bouzá, que puso al Papa en su sitio con un acertadísimo tuit:  “La encíclica como alegato comunista es una falta de respeto a millones de católicos que cada día mejoran el mundo de manera altruista gracias a la riqueza que genera la libertad económica. Mejor hable de Dios y deje la economía a un lado”.

Tiene razón el eurodiputado, actual miembro de la Delegación para las relaciones con la Península Arábiga del Parlamento Europeo. El Papa, los papas en general, tienen que dedicarse a hablar de lo que saben: ciencia y sexo. La economía debe quedar en manos de expertos, licenciados en farmacia y ex concejales de urbanismo como él. Nadie ignora que los estudios farmacéuticos proporcionan una formación panorámica que te permite entender de economía, urbanismo o Penísula Arábiga y, además, capacitarte para saber que donde los demás leen “lhupanalalo”, en realidad pone “Ibuprofeno”.

Es probable que Bouzá, posiblemente ocupado en la mejora altruista del mundo, no haya tenido tiempo de leer la encíclica en la que Francisco se refiere a Dios en 75 ocasiones. Pero, ¿quién puede culpar a Bouzá por el comprensible desliz de opinar públicamente sobre lo que no ha leído? Bouzá sabe, como sabemos todos, que el tiempo que pierdes informándote sobre un asunto lo puedes aprovechar opinando sobre él en Twitter. Además, ¿qué es eso de leer sesudos documentos analíticos? ¡¿Somos hombres o mariaszambranos?!

Empezar con mal pie

Antes incluso de ser publicada, Fratelli Tutti ya había generado cierta polémica por su título, una cita de Francisco de Asís. El Catholic Women´s Council, un grupo de mujeres de todo el mundo que reclaman el pleno reconocimiento de la dignidad e igualdad de la mujer en la Iglesia, pedía en una carta abierta a Francisco que, para respetar el lenguaje inclusivo, la cita fuera cambiada por “Fratelli e sorelle tutte” (Hermanos y hermanas todos): “Entendemos que el título viene de una cita de San Francisco, y sabemos que su intención es incluir a toda la humanidad. Sin embargo, el sustantivo masculino alienará a muchos en un momento en el que las mujeres en muchos idiomas y culturas diferentes se resisten a que se les diga que el masculino está pensado genéricamente”. Entendemos y sabemos, pero hablemos y escribamos para quienes se resisten a entender.

En las costas del pueblo sueco de Albalktte, mundialmente conocido por no haber concitado jamás interés alguno, embarrancaron en el otoño de 2017 veinte ejemplares adultos de ballena azul que, ante la inminente bajada de la marea, se exponían a una muerte segura. Pertrechado con un megáfono, el alcalde de Albalktte, Emil Karlsson, recorrió las calles del municipio animando a la población a acudir a la playa al grito de “¡Salvemos a las ballenas!”. Desgraciadamente, pese al empeño de los vecinos, doce machos fallecieron por culpa de Karlson que al gritar “Salvemos a las ballenas” hizo creer a la población que solo había que salvar a las hembras. En 2018 Karlson cambió de sexo y ahora preside el brazo armado del Catholic Women´s Council. 

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